A esta altura y por unas cuentas complicadísimas que hicimos podemos decir que Mujica va a ganar en junio. Por lo tanto el principal problema, de ahora en adelante, es ver cómo ganamos también en octubre.
He ahí el meollo del asunto: es fácil siempre y cuando nosotros no lo hagamos difícil. De modo tal entonces que nuestra cabeza ya está en julio y rumbo a octubre. Lo primero a tener meridianamente claro es que de aquí a junio ni Mujica ni sus votantes deben lastimar en lo más mínimo a Carámbula o a Astori. Menos que menos a sus votantes. Sencillamente porque desde el primer día de julio y hasta el último domingo de octubre, olvidadas de apuro las “internas”, Mujica va a necesitar ineludiblemente el apoyo de Astori, Carámbula y sus respectivos votantes.Algún trasnochado podrá alegar que en esa nueva instancia Mujica solo (solito) atraerá tal cantidad de votos provenientes de algún otro lado que le alcanzará para ganar en primera vuelta. Aún si ese delirio fuera verdad, y más aún cuantificándolo generosamente, aún así repetimos, Mujica necesitará a todos los compañeros. Es decir al Frente Amplio sin exclusiones. Lo que es todavía más decisivo: los necesitará para gobernar bien.Porque dígase lo que se diga, el mejor Equipo de Gobierno está en el Frente Amplio y en ningún otro lado está. Resulta patético ver en estas “internas” a los blancos pujando en estos días por mostrarle a la población (cada precandidato) quién personalmente es el más equipado. Falta que nos muestren las pilchas que van a usar si son Gobierno. Es probable que lo hagan en el Conrad y será de ver a Larrañaga y a Lacalle en la pasarela (pensar que van a ver cómo se prueban otros, en la feria de Piedras Blancas, esas pilchas que van a liquidar para enjugar deudas). El Partido Nacional como un supuesto instrumento queda destartalado ante tamaño despropósito pésimamente competitivo. ¿Cómo es eso de que “yo tengo flor de Equipo y el otro no”? ¿Si pierde no se lo va a prestar? ¿Lo arrienda? Es, evidentemente, una deformación ganadera (y de latifundio extensivo). Propia del país: “¡Vean qué cabaña, qué genética; pasen, toquen, toquen…!” El Frente Amplio no tiene esa mala costumbre ni la necesidad de tenerla porque su Congreso de diciembre fue, con la participación de miles, el Equipo que hizo el Programa. Será también el Equipo para ganar y el Equipo para gobernar. Todo él. Sin exclusiones. Quién sospeche la posibilidad de alguna otra cosa está rematadamente loco. Frente Amplio para ganar y para gobernar. Lo que no descarta alianzas que también deberán ser decididas por el Frente Amplio.La nervadura nacional e internacional (por nuestra Patria Peregrina) que ofrece el Frente Amplio al país todo, sirve también y entre otras cosas, para cultivar, conocer y aproximar aliados y amigos acá y en el extranjero. Nada ni nadie puede tener la temeridad ridícula de considerarse superior por sí solo a esa organizada fuerza. Esto para nada desmerece ni desprecia el rol decisivo de los liderazgos que han explicado muchos de los éxitos alcanzados y explicarán también los que vamos a alcanzar. Pero ninguna de ambas cosas puede caminar sola. Proponer optar por una en desmedro de otra es grave mutilación. Hasta acá hemos escrito el producto de nuestra imaginación y de los sueños más queridos. Pero de acá en adelante queremos proclamar que ojalá quiera Dios que cada uno de los precandidatos del Frente Amplio, sus militantes, adherentes y votantes, piensen del mismo modo. Para que gane quien gane en junio, en julio todos detrás del candidato electo y del Programa que nos pertenece, juntemos hasta las últimas gotas de nuestra energía física e intelectual en aras de ganar en la primera vuelta de octubre para poder emprender el segundo tramo de esta hermosa aventura victoriosa, palpable y real…
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