jueves 22 de enero de 2009

MINISTERIO DE TURISMO NECESITA, CEPILLO Y JABON

Columnista invitado, Prof. Rubens Rodríguez

La temporada veraniega se va desarrollando sin mayores sorpresas, para el balneario de Piriápolis, quizás colmando una porción de las esperanzas que abrigaban los sectores involucrados en la comercialización de la misma en los diferentes rubros, promocionales y empresariales.Se han difundido cifras que indicarían, que en general el país ha recibido menos turismo extranjero que temporada anterior, principalmente argentino, que han optado de acuerdo a noticias divulgadas, por las playas brasileñas. Según fuentes del sector hotelero y gastronómico, de Florianópolis, en lo que va de enero se distribuyeron en los distintos balnearios de esta isla del sur brasileño entre un 20 y un 25 por ciento más de argentinos que el año pasado.Ya nos hemos referido en notas anteriores, --por años venimos ocupándonos del tema-- la desidia, por no decir ignorancia, con la superficialidad que se manejan las campañas publicitarias para influir en el turismo hacia nuestro país, principalmente en provincias argentinas, que hasta históricamente estuvimos ligados en la Liga Federal. Podemos comprender, y hasta estimular, la búsqueda de nuevos mercados que puedan proveernos de turistas, llevar a otras regiones las imágenes de los paisajes orientales, los niveles de seguridad aceptables a nivel internacional, el emblema que representa Punta del Este, que ha sabido ocupar y mantener un lugar en la grifa de los sitios más promocionados, desde las particularidades turísticas hasta ser sede de importantes congresos y reuniones de personalidades mundiales.Creemos que es un error dejar de estimular y procurar el turismo argentino, para recordar que Argentina no es solamente Buenos Aires, ni que todos los futuros turistas viajan en Buquebus.
Se ha desaprovechado la población de las provincias, principalmente las del litoral, donde es casi nula la promoción del país. Es cierto los piquetes a los puentes desalientan iniciar jiras promocionales, pero ya se sabía que los pasos fronterizos, Colón-Paysandú, Concordia-Salto, no serían alcanzados por las medidas de los exaltados piqueteros.
El resultado es que los argentinos crearon un malón turístico sobre las playas brasileñas, desde los sectores inmobiliarios y hoteleros sostienen que la denominada "invasión" se da por el alza que se produjo en el dólar, haciendo que el viaje se más atractivo para los argentinos, precisando, "Con el tipo de cambio a favor los turistas de los países vecinos se entusiasmarán y vendrán en mayor número, lo que significa un significativo aumento en relación al pasado año".
Sin entrar en disquisiciones económicas, en nuestro país acontece lo contrario, el dólar baja pretendiendo combatir la inflación, lo que trae aparejado que productos exportables están en alza interna, ya que reciben menos pesos, caso la carne. Por el otro lado el turista recibe menos pesos al cambiar sus monedas.Pero si no se hizo nada para atraer turismo al Uruguay, lo que se hace justamente está demostrando la no comprensión de los factores que influyen en la industria turística. Otorgar alicientes, beneficios, para los visitantes de Uruguay a partir del 15 de enero hasta el 20 de febrero, llega tarde y mal.
Unos pretendidos beneficios en 30 litros de combustible ($ 750 aprox.) y peajes de acuerdo a compras en comercios, estarán regulados por engorrosos trámites, que los turistas estarán poco proclives a realizar. Además desconfiarán que esos trámites podrán servir con fuentes de información que pasearon por Uruguay, mientras los inspectores caminan por las arenas de Mar del Plata.
Si una campaña publicitaria necesita rubros económicos, no menos es necesario la inventiva de la lógica común. Al ministro, en alguna recepción, amablemente, que por favor alguien se lo diga.