miércoles 16 de septiembre de 2009

El error de Mujica

Escribe Esteban Valenti
Nadie puede dudar de que polemicé y duramente con Mujica. No sólo durante la campaña de las elecciones internas. Antes. Y venimos discutiendo indirectamente desde hace varias décadas. Y lo seguiré haciendo. Yo polemizó con la gente que vale la pena, la que tiene ideas, la que aporta algo, la que obliga a pensar.
El domingo apareció en La Nación de Buenos Aires una larga entrevista a José Mujica realizada en su chacra antes de su viaje a la Argentina junto con Danilo Astori. Es un reportaje muy largo, lleno de puntas y de espinas. Se lee entero y de un tirón. Y eso hoy en política es una especie de milagro.
Cuando terminé de leerlo supe de inmediato que nuestros adversarios se prenderían de alguna de las frases como de un hueso. No por lo blanco del hueso, sino por lo desesperados. No tuve dudas. Me sentí obligado a mirar un poco más allá. Y me sentí orgulloso de cómo trata ese diario a Mujica, en cierta manera es como los argentinos nos tratan hoy a los uruguayos. Con nuestras diferencias, particularidades, singularidades, con todo, nos tratan con gran respeto. Y la nota termina con esa visión.
La entrevista tranquiliza a los argentinos, a los ciudadanos comunes, a los poderosos, a los importantes e incluso a los observadores agudos, desde la economía, desde la política y las relaciones internacionales. No sé si deja tranquilos a los esquemáticos. Rompe varios esquemas.
Da respuestas valientes y de esas que duelen. En algunos momentos muestra el alma. Y en política es un mérito, aunque algunos sepamos que eso se paga.
Le preguntan: No hablamos de que esa lucha estuvo asociada con la violencia, con la muerte. ¿Se arrepiente de haber elegido ese camino?
-Sí, claro. Pero usted está en Uruguay, no en la Argentina. La vida humana acá siempre... A nosotros nos dicen guerrilla, pero tenemos mucho de movimiento político con armas. Y la violencia en Uruguay fue muy justificada. Las barbaridades que pasaron en otro lado, acá no...
¿Justificada por qué? ¿En qué sentido?
Nosotros, en las operaciones discutíamos. Hemos perdido vidas porque la consigna era que no fuera cruento, que no hubiera hemoglobina. El más preocupado por eso era el viejo compañero Sendic (Raúl, uno de los fundadores de los Tupamaros), que decidía el encuadre político de las operaciones. En otras partes de América, la vida humana valía menos que la de un perro. Nosotros cometimos algunos disparates porque tuvimos desviaciones militares.
Yo podría elegir los muchos pasajes en los que reafirma la política y la confianza económica generada por el gobierno de Vázquez y la conducción de Astori, pero me sentiría parte del festín de los hipócritas.
Todos sabemos lo difícil que es admitir este tipo de cosas. No tienen que ver con la política, tienen que ver con los afectos, con los muertos y los perdidos, con las pasiones. Tienen que ver con la vida de mucha gente y con la de Mujica. No es de este tema que se prendieron los “generosos”.
Tampoco se prendieron de la parte – equivocada a mi entender – pero generosa y humana cuando habla de no utilizar a la justicia para ajustar cuentas entre viejos combatientes que se enfrentaron hace muchos años. Ellos buscaron con lupa y se concentraron en el tema de la justicia.
Mujica habla claramente de las deficiencias genéricas de la justicia humana, de las limitaciones de la justicia como concepto civilizatorio para resolver conflictos tan complejos. No habla específicamente de la justicia uruguaya. Pero para los generosos contrincantes todo hueso sirve para su pobre caldo.
No me detengo un instante en las sensibilidades lingüísticas de nuestros adversarios, porque es demasiado, son comentarios dignos de “chetos”. Todos sabemos que cuando Mujica quiere – y lo ha demostrado con creces- se expresa de acuerdo a los diversos ámbitos. Al periodista de La Nación – y estoy seguro que sus lectores – no los horrorizó alguna frase subida de tono, la integraron perfectamente al personaje.
El objetivo de los que como dijo Astori, dicen que no quieren hablar del pasado porque quieren llevarnos al pasado, es la de poner en duda las convicciones democráticas de Mujica. Y eso en el Uruguay del 2009 da menos jugo que un ladrillo. Soledad, si querés llorar, llorá.
En los momentos institucionales y políticos más difíciles que vivió el Uruguay desde la recuperación democrática, cuando los gestos y las actitudes son riesgo y convicción y hay que jugarse en serio, Mujica fue un soporte fundamental de la política, de los políticos y de la estabilidad. Y la gente le reconoce su aporte a la democracia. No con discursos solamente, sino con gestos, con actitudes concretas y tangibles.
A lo largo de todos estos años Mujica demostró capacidad de negociación y de diálogo con las fuerzas de la oposición y con amplios sectores sociales y en muchos de sus discursos le presta mucha atención a ese aspecto y a la estabilidad política.
Voy a terminar con el resumen que hace el propio diario argentino sobre la entrevista:
Tres razones para escucharlo: (a Mujica)
1.- Cerca de la meta Lidera las encuestas y puede llegar a convertirse en las elecciones del 25 de octubre en el sucesor de Tabaré Vázquez, con una personalidad totalmente distinta y una militancia en el sector más radicalizado del Frente Amplio.
2.- De la violencia a la paz Pasó de la guerrilla más dura a esta versión pacificada, en la que admite que la cárcel lo cambió y que se arrepiente de los hechos sangrientos. Quiere que se conozca la verdad, pero no cree en la Justicia.
3.- Continuidad Dice que mantendrá la política de Tabaré. Se muestra pragmático al hablar del conflicto por Botnia y, sobre todo, al anunciar que buscará llevar tranquilidad al establishment económico, en una gestión sin "barquinazos".
Y hay muchas más razones para dejarlos aullar a la luna y que con esas mordidas además de huesos, no nos muerdan cinco años de nuestra vida. Nos quieren cobrar el “error” de decir lo que pensamos. A ellos de vez en cuando se les escapa
(^)montevideo.com

Se hunden

Por Eleuterio Fernández Huidobro
El Doctor Luis Alberto Lacalle conduce al Partido Nacional rumbo a otro naufragio.
Conviene recordar que sin embargo lo condujo a una gran y sorpresiva victoria en 1989. En aquel tiempo no había ballotage y al Partido Nacional le basto con un 37,25% de los votos para alcanzar el Gobierno. De tales votos Lacalle era dueño de la mitad. El Partido Colorado obtuvo el 29,03%, el Frente Amplio el 20,36 y el recientemente escindido PGP de Batalla el 8,63%. La izquierda “arraso” en Montevideo con su novel candidato Tabaré Vazquez ganando la Intendencia de Montevideo.
En 1994 Sanguinetti gana por muy pocos votos ya que se produce un virtual triple empate. La izquierda vuelve a ganar Montevideo y el Partido Nacional por primera vez sale tercero y, cosa curiosa: la mitad de los votos colorados era pachequista. Dicho de otro modo:
Sanguinetti y Jorge Batlle apenas sumaban el 14 o el 15% superando por poco a la formula Pacheco - Millor. Se prefiguraba entonces un grave horizonte partidario.
Para impedir el inminente triunfo del Frente Amplio fue inventado (en
1996) el ballotage.
Ese año (1999) el desastre más grande cayó sobre el Partido Nacional cuando por culpa de Lacalle (denominado TITANIC entonces) y luego de una “sangrienta ELECCION interna” apenas llego al 21,72% de los votos. Con el “detalle” de que Larrañaga fue dueño de la mitad… Como estaba previsto y ya estafado, el Frente Amplio gano por amplio margen en octubre pero tuvo que ir al ballotage.
Y en aquel mes de noviembre de 1999 asistimos al más vergonzoso espectáculo político que pudiera verse: nada menos que el Partido Nacional decidió votar al peor de los Batlle. Con las funestas consecuencias previsibles y confirmadas.
Es increíble que a Don Pepe Batlle lo hayan querido degollar en varias Revoluciones, para terminar años después, votando al peor. Ya en ese entonces Larrañaga se tiro al abismo comprometiendo su futuro.
Porque la Renovación del viejo Partido apuntaba por ahí y apunto con toda su fuerza (a la postre poca) cuando para la oportunidad presente Lacalle diera un paso al costado abriendo cancha también en el Herrerismo.
Resulta claro ahora, con los hechos ya conocidos, que por incapacidad o por lo que fuera, el Partido Nacional no solo abandono la Renovación sino que dándose vuelta puso proa al pasado. Entonces hoy, luego de la derrota también de Larrañaga, podemos ver, casi como una alucinación, a un Partido Nacional que acelera en su bajada hacia remotos tiempos.
Da la casualidad y como para cumplir aquello de que la alegría va por barrios, que el Partido Colorado muestra una vigorosa cuanto audaz Renovación.
Bordaberry abolió de un modo terminante a las viejas figuras paralizantes.
El símbolo de ello, se reunió el sábado en Convención Nacional para elegir un nuevo Comité Ejecutivo del Partido Colorado. De los quince cargos, diez fueron para Bordaberry. Un fuerte ventarrón barrió a Jorge Batlle y Julio Maria Sanguinetti.
Ahora si hay un tercer Partido en Uruguay. Ojala que esto sea para bien del país.
Contra lo que opina la mayoría, nosotros no creemos exagerada la pretensión de crecimiento que Bordaberry viene postulando: el Partido Nacional pasara por caja a devolver los votos prestados que, encima, viendo los papelones cotidianos de Lacalle y Larrañaga mancomunados como nunca (es decir con Larrañaga postergado) apresuran el éxodo a otras tiendas. Emigración que irá creciendo a medida que se acerque la fecha decisiva. Lacalle, como no podía ser de otra manera, le saldrá carísimo al Partido Nacional.
Debemos prestar mucha atención a las ofertas de acuerdos que Bordaberry viene pregonando mientras Lacalle hunde al Partido Nacional en pasados remotos (llego a 1904 y por ese camino a la Matanza de Quinteros). Debemos hacer todo lo posible para que se quede allá por la Guerra Grande mientras Bordaberry trata de romper al Partido Rosado y construir un escenario con tres nítidos Partidos.

martes 15 de septiembre de 2009

LA JUSTICIA.... ¿QUE JUSTICIA?

El gran corrupto Julio María Sanguinetti la desconoció, la corrompió y la pisoteó – A consecuencia de ello el ex Presidente Dr. Luis Aberto Lacalle negó que en nuestro país hubiera Justicia - Ahora todos se escandalizan por algo que es irrelevante si lo comparamos (y sin compararlo también) con la forma en que Sanguinetti y su mafia avasallaron la Justicia – Hacer esta nota me produce hastío y vergüenza. El cansancio se debe a que tengo que tratar una vez más el tema de la Justicia en el Uruguay y la forma en que fue avasallada desde hace varias décadas por el individuo que hoy –desde su más acendrado cinismo- se siente indignado porque el actual Gobierno aún no toma en consideración algunos fallos de la Suprema Corte en relación al IRPF a las jubilaciones. Es obvio que me estoy refiriendo a Julio María Sanguinetti, el hombre que pasará a la Historia como el Presidente más corrupto y amoral que tuvo nuestro país y que, junto a Carlos Menem de Argentina y Andrés Perez de Venezuela, conforman la trilogía de seres más despreciables que accedieron a la primer magistratura en nuestra latinoamérica en el siglo XX.Los tres fueron campeones en avasallar la Justicia en sus respectivos países, además por supuesto, de cometer toda clase de atropellos a todas las libertades y de vaciar las arcas de los Estados para enriquecerse –ellos y sus séquitos mafiosos- a costa de la miseria e indigencia a que sometieron a sus pueblos.Pero hoy nos vamos a limitar a comentar solamente las acciones de uno de ellos, nuestro ex Presidente, y respecto a un solo tema: la Justicia en el Uruguay.Y si también dije que siento vergüenza lo es por dos motivos: el primero porque como uruguayo me cuesta aceptar que fuimos tan imbéciles para dejarnos engañar por dos veces por un político que desde el inicio de su carrera ya nos venía dando indicios de su calaña (en “Sanguinetti y la Historia Oficial” recordamos varios episodios), y en segundo lugar porque no me agrada ser tan reiterativo en la mención de los hechos con los que podemos demostrar lo dicho. Pero lo hago teniendo en cuenta (y también esto lo reitero porque sé que les da tremenda bronca a los mafiosos sanguinetistas) que esta nota de El Bocón va a ser reproducida por varios medios de la prensa escrita y radial del país, y que además, al ser publicada en Bppcolor terminará inevitablemente –sucede todas las semanas y es fácil comprobarlo- en Google en la sección “Uruguay en la Prensa del Mundo” y será leída por decenas de miles de uruguayos en el exterior.
La Justicia en boca de todos.
Creo que nunca en toda la historia de nuestro país se habló tanto sobre la Justicia como se está haciendo ahora.Los fallos de la Suprema Corte sobre el IRPF a las jubilaciones, las filtraciones de información, la posición del Gobierno y las declaraciones de algunos de sus miembros, llevaron a los dirigentes políticos de la oposición a una inmediata movilización. En el caso del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti movilizó a sus deslucidas y derrotadas tropas (incluso tuvo como aliado al “manco” Jorge Batlle, el otro viejo General del Partido al que hace unos años le amputó sus brazos), y también movió frenéticamente su lengua sus manos y sus cejas, en el afán de dotar de fuerza su imagen de “gran estadista”, de “político impoluto”, “respetuoso de la independencia de los Poderes del Estado” y “ferviente creyente del honor del Poder Judicial y de sus Magistrados”. Como lo sabemos todos, ABSOLUTAS FALSEDADES. Si algo caracterizó la trayectoria política de Julio María Sanguinetti fue precisamente todo lo contrario a lo que hemos entrecomillado. Ya lo demostramos con cientos de hechos en más de 200 artículos publicados en medios de prensa de nuestro país y del mundo. Y jamás este “señor” pudo intentar (porque habría sido tan vano como contraproducente) desmentirnos, y menos, llevarnos ante un estrado judicial acusándonos de difamación o injurias.Pero no ceja en su pretensión de engañar al pueblo. Sabe que pasará a la Historia como un ser despreciable, pero se resiste a admitirlo. Cree que tiene la posibilidad de revertir la opinión que tenemos de él la inmensa mayoría de los uruguayos, y piensa que puede lograrlo con el discurso y con las falaces alabanzas que le pide a sus secuaces le prodiguen y pregonen. Está convencido de que surtió efecto su constante prédica sobre la doctrina del olvido con sus sagrados preceptos de “no mirar hacia atrás”, “tener memoria corta”, “no tener ojos en la nuca”, etc., etc., con los cuales no solamente pretende que olvidemos la ignominia, el oprobio, y las humillaciones que victimizaron al pueblo durante la dictadura, sino también que borremos de nuestra memoria su historial de corrupción y de complicidad con los dictadores. Lamentablemente para él, este plan de auto redención que se basa en la eliminación de nuestros recuerdos -y que ya anteriormente llevo a cabo sin éxito- tampoco le dará resultado esta vez. Nuestro pueblo tiene excelente memoria, y por más que lo quiera y planifique “el gran corrupto”, ni él ni sus secuaces lograrán con sus palabras que olvidemos sus acciones.
Los mafiosos defienden a la Justicia.
Por razones de espacio (soy una víctima de estas razones) no puedo analizar todo lo dicho por Sanguinetti y su grupúsculo mafioso en “defensa de nuestra agraviada Justicia”.Es por ello que solamente voy a tomar unas pocas frases del “gran corrupto” y de dos de sus insignes cómplices (los más parlanchines en estos días en que el “soldado plancha” agoniza) los “señores” Luis Hierro López y Alberto Scavarelli. Pondremos sus palabras y luego, a modo de reflexión sobre el valor de las mismas, expondré algunos casos sobre los que me referí cuando, al quinto día de solicitar asilo en la Embajada de Venezuela (el 22 de Mayo de 2003) tuve que contestar algunas preguntas que se hacían los periodistas venezolanos referentes a la Justicia en el Uruguay.
Pero vayamos por partes.
Primero, las frases más demostrativas del descaro y cinismo de quienes las pronunciaron.Lo que dijo Alberto Scavarelli, el “zar” de la Junta Antidrogas en la época de Sanguinetti cuando se incautaban 5 gramos de cocaína y medio kilo de marihuana por año: “El Poder Judicial debe ser preservado en toda circunstancia” (sin duda que se refirió a preservarlo en el estado de sometimiento y corrupción al que ellos lo llevaron). “Una justicia independiente es lo mejor que la civilización ha construido para salir de la barbarie, de la injusticia, de la justicia por mano propia o del injusto poder de la prepotencia, la arbitrariedad y la indefensión” (verdad indiscutible que sin duda los inspiró para avasallar la Justicia y poder mantenerse impunes durante tantos años).Lo que dijo el delincuente Luis “carita de bueno” Hierro López: "El gobierno maniobró demasiado, enchastró a la Corte y atacó la independencia del Poder Judicial”. “Lo que hicieron el gobierno, el partido de gobierno, el senador Mujica, el senador Fernández Huidobro, el diputado Esteban Pérez ha sido un atropello nunca visto a la independencia del Poder Judicial. (no sabía que era ciego y que recién ahora recobró la vista y puede ver lo que para él son atropellos).Lo que dijo Sanguinetti en la reunión del CEN del Partido Colorado: “hubo agravios y amenazas a la Justicia por parte de integrantes del gobierno”, “vamos a iniciar una campaña de recolección de firmas que no es solo para derogar el IRPF a los jubilados sino también defensa al trabajo nacional y defensa de la Democracia y del estado de derecho y la independencia de poderes, y este no es un tema de abogados, es un tema de ciudadanos”. (sic, y lo que subrayé, increíblemente sic).Ahora vamos a lo que informé al Gobierno venezolano respecto a las inquietudes manifestadas en la prensa de ese país cuando solicité asilo. Así le informaba al Ministro de RREE, Roy Chaderton Mattos: “La decisión de hacerle conocer estas apreciaciones, cuya subjetividad podrá llevarse al plano de lo objetivo luego de que Usted pueda comprobar por otros medios el acierto de las mismas, acabo de tomarla al finalizar la lectura de la prensa venezolana en la cual se manifiesta: “En esferas oficiales se preguntan por que si es un perseguido y amenazado de muerte no concurrió a la Justicia en busca de amparo”. Trataré de ser esquemático, aunque le aclaro que en estos intentos casi siempre fracaso. Esforzando mi intelecto en busca de la síntesis, comenzaré con preguntas que llevan implícitas las respuestas que son conocidas por todos los uruguayos. De esta forma pretendo facilitar su comprobación”.“¿A que Justicia recurro en busca de amparo?: ¿a la Justicia obstruida permanentemente como lo denunciara el Dr. Raúl Alonso De Marco, ex Presidente de la Suprema Corte de nuestro País?; ¿a la Justicia que es burlada de continuo, e incluso en forma abierta y desembozada, como hace poco lo hiciera el diputado Julio Luis Sanguinetti (hijo del ex Presidente) involucrado en un caso de corrupción que lo tiene en juicio penal en los Estados Unidos y que para dilucidarse se le exige -para determinar su responsabilidad- la pericia oral de su voz y este indigno Representante Nacional el día en que fue citado por el Juzgado para dicha pericia oral presentó un escrito y –obviamente- las investigaciones no pudieron proseguir?; ¿a la Justicia que nunca puede terminar de investigar los múltiples casos de corrupción en los que han sido involucrados los amigos del Dr. Julio María Sanguinetti, y en los cuales, a pesar de la sobre abundancia de convicciones y pruebas los procesos se alejan cada vez más de su punto final, como el conocido caso de una licitación del Puerto de Contenedores en la que el Sr. Elias Bluth (ex Secretario de la Presidencia de Sanguinetti y desde hace una semana vice Ministro de Defensa para vergüenza y malestar de las Fuerzas Armadas) y Antonio Marquesano (ex Ministro del Interior de Sanguinetti) están involucrados como solicitantes de una “comisión” de 2 millones de dólares para favorecer espuriamente la concesión a una conocida Empresa internacional?; ¿a la Justicia que debe soportar presiones y trasladar a dos jueces -y ver morir incinerado a un tercero- cuando se está investigando el sonado caso del asesinato del empresario González, en el cual el ex oficial del DOE (Departamento de Operaciones Especiales) Washington De María (también ex Jefe de la Guardia Presidencial de Julio María Sanguinetti) involucra a éste como “mandante de acciones destinadas a entorpecer las investigaciones”, lo que aumenta las sospechas de la responsabilidad de nuestro ex Presidente en el crimen de quien era socio de un grupo de amigos suyos que fueron traicionados por González?; ¿a la Justicia que aún, después de muchos años (no los recuerdo con exactitud) no ha podido determinar quienes son los responsables del incendio provocado en la sala de computación de un Ente Autónomo con el fin de eliminar las huellas de una gigantesca estafa. Según De María, el ex guardia presidencial de Sanguinetti, los responsables de este acto criminal que llevó a la muerte a cinco humildes limpiadoras del edificio, son los mismos integrantes de la “sociedad González” a la que él define como “los intocables del poder”, y que desarrollaban sus actividades “comerciales” en los ramos de contrabando de oro, de drogas (y de lo que viniera), además de incursionar en cuanta actividad delictiva les reportara pingües ganancias (trata de blancas, tráfico de órganos etc., etc.)?; ¿a la Justicia que desde hace años tiene conformes (si no desaparecieron) firmados por el Sr. Ernesto Laguardia, ex secretario privado de Julio María Sanguinetti, y cuyo acreedor, un señor de nacionalidad francesa, decidió regresar prontamente a su país cuando el “señor” Laguardia le envió en misión de “relaciones públicas” a un conocido torturador de la dictadura sugiriéndole que por su “conveniencia” debía desistir el cobro.?; ¿a la Justicia a la que se le exige que actúe de oficio cuando algunos manifestantes protestan –pacíficamente- frente a los domicilios de quienes nos han robado abierta e impunemente durante 30 años (los Peirano, los Rhon, etc. etc.) o frente al domicilio de alguno de los diputados foristas que se burlan a diario del pueblo, pero que nunca actuó de oficio (ni lo hará jamás mientras subsista el terrorismo dirigido por Sanguinetti) en todos los actos de corrupción denunciados públicamente por valientes periodistas que tuvieron – en el mejor de los casos- la respuesta del silencio que posibilita el pronto olvido, o el gratuito denuesto lesionando su honor, o la agresión física o moral, o en otros casos la muerte a manos de sicarios que disfrazaron los crímenes como “accidentes” o “suicidio”?; ¿a la Justicia que miró para otro lado y no actuó de oficio cuando se le pidió al Parlamento que investigara a Sanguinetti por sus vinculaciones con los “escuadrones de la muerte” y quien lo solicitó murió “accidentalmente” al poco tiempo?; ¿a la Justicia que además de no recibir colaboración de los otros poderes del Estado y ser víctimas de presiones y obstrucciones toda vez que peligraba la impunidad de algún influyente político, estuvo tan carenciada de recursos financieros que se llegó al extremo paradojal y risible (sino fuera tan trágico) de tener una Suprema Corte enjuiciada por deudas (y esto lo denunció hace unos meses su Presidente el Dr. Gervasio Guillot), lo que indica –además- que la total carencia de recursos técnicos le anulaba efectividad a toda investigación?.”“Podría seguir llenando páginas con preguntas similares, pero prefiero referirme -para cerrar este punto- a un episodio reciente y muy grave. Hace un mes aproximadamente se procesa y se le dictamina prisión a un Fiscal por delitos cuyas varias tipificaciones jurídicas no recuerdo con exactitud pero que se referían al beneficio económico obtenido por éste en el mal uso y abuso de sus funciones. Los procedimientos de investigación fueron efectuados por personal calificado del Ministerio del Interior, cartera a cargo de un político de las filas partidarias del Dr. Sanguninetti y que, por su probidad en el manejo de los fondos públicos (debo decirlo al imperio de mi conciencia y honestidad intelectual) es una honrosa excepción en medio de tantos inmorales (es un obsecuente a Sanguinetti pero otros defectos no le hemos descubierto). Las investigaciones conducentes a determinar la culpabilidad del Fiscal Altolaguirre (apellido del imputado) finalizaron hace varios meses, pero no se presentaron a la Justicia los elementos de prueba en el interés de proseguir investigando –sin despertar sospechas- a otros posibles fiscales que estuvieran actuando al margen de la ley. La decisión fue sabia. Había 7 Fiscales más que venían incurriendo en los mismos delitos tipificados a Altolaguirre. Finalizadas las actuaciones policiales, la Suprema Corte recibe todos los expedientes del seguimiento e investigación de las inconductas de Altolaguirre, y se lo procesa y condena, para gran contento de un pueblo que puede contemplar (¡por fin!!) que un personaje relevante de uno de los Poderes del Estado pierde su impunidad. Pero este pueblo (el siempre engañado pueblo), no sabe de la existencia de los otros 7 indignos y delincuentes Fiscales. ¿Por qué?, ¿a que obedece el silencio?, ¿a quien le conviene que se callen estos episodios delictivos y los nombres de quienes los cometieron?. Puedo asegurar que el Ministro del Interior, el Esc. Guillermo Stirling, jamás callaría estos hechos de no haber recibido la orden de un superior jerárquico (en este caso el Dr. Batlle) o del super poderoso jefe de su sector partidario, el Dr. Sanguinetti. Creo que para el Ministro Stirling la sola publicidad de tales procedimientos lo habría elevado al máximo en la consideración popular, significándole en lo político un substancial avance posicional. Entonces, ¿a quien le convenía, y por que, que se mantuvieran en reserva estos hechos?, y, ¿quién en nuestro país ostenta el poder de acallar, no solo a un Ministro de sus filas políticas, sino también al propio Presidente en el supuesto caso de que éste tuviera conocimiento de los mismos?. Todo nos conduce al Dr. Julio M. Sanguinetti. Y si alguien quiere comprobar que esta presunción es algo más que eso, podrá obtener información que le dé aval de certeza en Servicios de Inteligencia que por razones de seguridad no puedo revelar por este medio. Pero sí, ahora y desde aquí, puedo afirmar que el interés del Dr. Julio María Sanguinetti en no cursar ante la Suprema Corte de Justicia los expedientes de estos 7 Fiscales, obedeció a su interés de utilizar este material como futuro elemento de coacción al Poder Judicial.”“En vista de todo lo expuesto, ¿podría confiar en nuestra Justicia?, absolutamente NO. Confío, SI, y mucho, en algunos de sus hombres, como el Dr. Gervasio Guillot, o el Dr. Raúl Alonso De Marco, ex Presidentes, ambos, de la Suprema Corte, pero me pregunto, ¿hasta donde podrán avanzar –con la Constitución y las Leyes bajo el brazo- marchando al paso del Honor y la Dignidad que siempre han pautado sus conductas, si ahora ya no solamente son víctimas de los espurios intereses por acallarlos que provienen de los inmorales que aún dominan en los otros Poderes del Estado, sino también, de los delincuentes que los rodean en sus propias filas, delincuentes dispuestos a salvaguardar su impunidad llegando a cualquier extremo, ya sea hacer desaparecer pruebas para beneficio de un buen postor, o fabricarlas para perjudicar a quien ose enfrentarse a sus poderosos amigos?.”Hasta aquí transcribí parte de mi informe a la cancillería venezolana en mi quinto día de asilo, el 29 de Mayo de 2003.A los 3 días –luego de un acuerdo entre el Gobierno de nuestro país y el venezolano mediante el cual se garantizó mi protección- salí de la Embajada y leo en el diario “El País” unas declaraciones del Foro Batllista refiriéndose a mi persona: “es fantasioso pensar que alguien pueda decirse perseguido en un país donde hay libertad plena, funciona la Justicia, y se respetan los derechos humanos”. Algunos se lo creyeron. Un mes y medio después, el Dr. Luis Alberto Lacalle (exactamente el 16 de Julio) dice, y está documentado en todos los medios de la prensa escrita y televisiva del país: “CREO EN LA JUSTICIA, ¿CÓMO NO VOY A CREER?.... PERO EN LA JUSTICIA DIVINA, NO EN LA JUSTICIA HUMANA. EN NUESTRO PAÍS PUEDE HABER JUSTICIA.... SI, QUIZÁS EN ALGUNOS JUZGADOS”.Como correspondía, le agradecí en una carta pública al Dr. Lacalle sus palabras confirmando las “fantasiosas” apreciaciones que le había hecho llegar un mes antes a la Cancillería Venezolana, y también le trasmití mi pesar por lo tardío de las mismas. Con esto puse fin a un episodio en el cual el GRAN CORRUPTO Julio María Sanguinetti y su mafia de la Cancillería intentaron menoscabar mi dignidad con informes probadamente falaces respecto a mi persona y a la realidad de nuestro País, en el cual, contrariamente a lo dicho por ellos, ni existía libertad, ni funcionaba la Justicia, ni se respetaban los derechos humanos. No creo necesario hacer otros comentarios. Solamente se me ocurre preguntar: ¿acaso lo dicho por el Dr. Lacalle, negando con ironía pero en forma tajante la existencia de Justicia en nuestro país, no fue un agravio mayúsculo y mayor al que supuestamente le hizo el actual Gobierno por esperar simplemente la emisión de otros fallos y criticar las filtraciones?; y acaso, ¿todas las verdades expresadas en mi carta a las autoridades venezolanas no constituyen acciones (y ya no hablamos de palabras) que demuestran el menosprecio y ultraje a que fue sometida nuestra Justicia por Julio María Sanguinetti y su mafia, burlándose de Ella, pisoteándola y corrompiendo a sus miembros?.Y finalizo con una última pregunta: ¿acaso lo dicho por el Dr. Lacalle no conllevaba implícitamente –por los motivos para expresarse así- la confirmación de la humillante subordinación de la Justicia a los espurios intereses del GRAN CORRUPTO?.Dejémoslo así. Contestar, es subestimar vuestra inteligencia y vuestra memoria.Lamento haberlos cansado tanto hablando de nuestra Justicia... ¿que dije?, ¿JUSTICIA?, ¿QUÉ ES ESO?

lunes 14 de septiembre de 2009

Lacalle y Bordaberry. Más a la derecha que Sanguinetti y Batlle.

Raúl Legnani ANALISIS DE DOMINGO A DOMINGO (La República)

El doctor Luis Alberto Lacalle ha resuelto, después de conocer tres encuestas que lo dan en picada libre, partir el país en dos, polarizar la campaña electoral y sacar del debate los grandes temas de la sociedad. Porque la derecha, sea donde sea, solo es tolerante cuando sabe que gana.
Lo hace, además, de la peor manera y con el apoyo de algunos de sus políticos más audaces, que quieren recrear un clima de confrontación, que pasa por demonizar a los tupamaros, particularmente a José Mujica, el candidato a la presidencia de la República por el Frente Amplio.
Su jugada es peligrosa. En primer lugar para el país, pero en segundo término para la propia colectividad nacionalista, que tiene en su seno fuertes corrientes progresistas, inspiradas, fundamentalmente, en el pensamiento de Wilson Ferreira Aldunate.
El desesperado llamado para plebiscitar contra un posible fantasma autoritario de izquierda, en este caso un segundo gobierno del Frente Amplio, debe alarmarnos a todos, pero como todo fenómeno político, también tiene sus aspectos positivos.
Es que Lacalle ha quedado al desnudo, como líder de una nueva derecha liderada por él, pero a la vez con el apoyo de Pedro Bordaberry, la otra nueva derecha del Partido Colorado.
Esta nueva corriente blanquicolorada ha dejado afuera a Ferreira Aldunate y a lo mejor del batllismo liberal y hasta socialdemócrata si se quiere.
Lacalle nunca votó a Wilson. Bordaberry, de cuna ruralista y blanca, no tiene la menor idea de quién fue José Batlle y Ordóñez. Son dos personajes que vienen del pensamiento más conservador del país y han mostrado que siguen tan campantes en la misma dirección.
El herrerismo, el sector de Lacalle, no incluye en su discurso lo que fue Wilson en la lucha contra la dictadura, porque no lo soporta. Lo sabe, pero no lo dice: Wilson recorrió el mundo denunciando a la dictadura, con la compañía segura de los comunistas, socialistas y frenteamplistas independientes. En esos once años de dictadura, Wilson no disparó una sola palabra contra los tupamaros. No cayó en la trampa de los dos demonios, teoría que siempre termina justificando el terrorismo de Estado.En cambio, Lacalle y sus colaboradores más próximos terminan, con estos planteos, de identificar al Frente Amplio con el despotismo, creando un clima de derechización de algunos sectores de la sociedad que en caso de plasmarse en el gobierno, da por lo menos para temblar. Más cuando dirigentes como Jorge Larrañaga comienzan a sentirse cómodos con la derechización, porque lo que importa es el cargo y no las ideas.
Pensar en un posible triunfo de la "fórmula Lacalle-Bordaberry" provoca sensaciones un poco extrañas. Si eso ocurriera, seguramente, al poco andar del gobierno de la nueva derecha, la gran mayoría de los uruguayos empezaremos a extrañar a Jorge Batlle, a Julio María Sanguinetti, a Hugo Fernández Faingold, a Adela Reta, a Maneco Flores Mora y a Amílcar Vasconcellos. Y en filas nacionalistas a Wilson, a Héctor Gutiérrez Ruiz, a Carlos Julio Pereyra de los años 70, a Julián Murguía, al mismo Juan Raúl.
Es que lo que viene, si es que logran ganarle al Frente Amplio ­lo que cada vez se les hace mas difícil­, es mucho peor a lo que conocimos, y por eso rescatamos, entre mucha gente buena e interesante, a algunos que son responsables del deterioro de los viejos y queridos partidos tradicionales. Pero no son peores que la fórmula Lacalle-Bordaberry

viernes 11 de septiembre de 2009

Cambió el viento

Escribe Daniel Chasquetti
(*)Profesor e Investigador del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Presidente de la Asociación Uruguaya de Ciencia Política (AUCiP).

Algo cambió a fines de agosto. La encuesta divulgada por la empresa Cifra en la noche del lunes, confirmó lo que otras tres –Interconsult, Equipos y Factum- habían señalado la semana anterior: el Frente Amplio crece en la intención de voto y sus competidores permanecen estancados o caen. La cifra mágica del 48-49% está al alcance de la mano. Aun más, las encuestas revelan que el bloque compuesto por todos los partidos de la oposición no alcanza a superar el apoyo que recibe el Frente Amplio, en lo que puede considerarse la novedad más fuerte de los últimos doce meses.

El año pasado, en octubre para ser más precisos, los partidos de la oposición, sumados, superaban por primera vez al Frente Amplio en la intención de voto, luego de años de predominio mayoritario de la izquierda. En ese momento, muy pocos tomaron nota sobre ese cambio. El dato alentaba la posibilidad de una segunda vuelta, única posibilidad de los candidatos no frentistas para alcanzar la Presidencia de la República. Desde entonces, el bloque opositor siguió creciendo e instaló de hecho la idea de que habría balotaje. Las dificultades internas del Frente Amplio para seleccionar su candidato presidencial, contribuyeron con ese propósito. Sin embargo, pasada la elección de junio y resuelto el pleito en el partido de gobierno, las cosas parecen haber cambiando drásticamente. El estado de la opinión pública retorna a la configuración observada durante los años anteriores.

¿Qué sucedió para que el Frente Amplio se reponga tan rápidamente? Varias cosas. Primero, la interna del Frente Amplio selló la paz. Mujica venció en las urnas, Astori aceptó el lugar que el pueblo frenteamplista le había asignado (como a él le gusta decir), estableciendo un acuerdo no público en torno a las características de la campaña y sobre ciertos aspectos de un futuro gobierno. Segundo, Vázquez y sus ministros bajaron a la cancha con el objetivo de defender los logros del gobierno. Además de realizar un acto en Bella Unión y de prometer otros cinco, los integrantes del gobierno no dejaron pasar una sola afirmación de los candidatos nacionalistas que habilitara o mereciera una respuesta. Tercero, distintas organizaciones sociales (entre ellas, el PIT-CNT con un inusual paro con movilización), agrupaciones de interés, indiviudos aislados o coordinados, etc., comenzaron a alertar, por distintas vías y medios, sobre los efectos que tendría el retorno de Lacalle a la Presidencia (corrupción, pérdida de derechos sociales, etc.). De esta forma, se fue generando, silenciosamente, una amplia coalición político-social que comenzó a operar en la micropolítica cotidiana. A la larga, esta imperceptible faena termina por influir en las tendencias generales de la elección.

Pero en el otro bando también sucedieron cosas que contribuyeron al cambio. Lacalle cometió errores inexplicables en pocas semanas de campaña. Comenzó por sugerirle a los inversores que se abstengan de invertir, luego propuso la idea de aplicar la motosierra al gasto público (entregándole a su rival el principal símbolo de la campaña), más tarde comparó el Plan Ceibal con la Tarjeta Joven, y finalmente, quedó entrampado en una serie de chisporroteos con Mujica, donde sus aclaraciones terminaron por complicarle aun más las cosas (propuso derogar una ley que había sido derogada trece años antes y tuvo que reconocer su error; debió aclarar que no puede donar su jubilación porque representa su único sustento, etc.). En segundo término, esta larga cadena de errores estuvo acompañada de ciertos desajustes públicos de los integrantes de la fórmula presidencial, donde Lacalle aparecía subestimando o “ninguneando” a Larrañaga sin una aparente razón. Contrasta, de esta manera, el papel activo de Astori en la campaña de Mujica, con el papel marginal o subsidiario que asume Larrañaga respecto a Lacalle. Tercero, las bases políticas y sociales del Partido Nacional aparecen desmovilizadas. Ya no se ven banderas portadas por militantes nacionalistas en todas las esquinas como sucedió en junio. Las grandes listas animadoras de las internas de junio salieron de escena, pues sus titulares ya lograron su objetivo, o sea, ser tomados en cuenta e incluidos en un buen lugar de la lista de candidatos al Senado o Diputados. En esa búsqueda, gastaron todos sus fondos y quemaron todas sus energías. Pero aún más, en el interior, hay muchos dirigentes que guardarán sus fuerzas y recursos para la elección municipal de mayo. En todo caso, octubre es un problema de la fórmula presidencial y de quienes encabezan las listas al Senado.

Ambos procesos han sido simultáneos, generando un resultado favorable al partido de gobierno. De continuar estas tendencias, no resultaría extraño que el Frente Amplio resolviera la elección en primera vuelta. ¿Qué debería suceder para que ello no ocurra?

En principio, Lacalle debería modificar su estrategia. Pienso que Lacalle subestimó a su rival, porque Mujica es un político bastante más inteligente de lo que la media de sus opositores cree. Pero además porque no tuvo en cuenta el papel que podrían jugar los otros dos líderes de la izquierda, Vázquez y Astori. Por último, la idea de golpear al en muchas materias al mismo tiempo, parece no dar resultado, porque en última instancia la población no está enojada con el gobierno (como sí sucedía en 2004). Para intentar cambiar la situación, Lacalle debería luchar por controlar la agenda y para ello debería concentrar la crítica en unas pocas políticas gubernamentales. Si eso no funciona, debería cambiar drásticamente su estrategia. Una posibilidad podría ser que dejara de confrontar con el actual gobierno y concentrarse en el que supuestamente vendría, si Mujica gana la elección. Ello exigiría una fina construcción discursiva donde los votantes pudieran abstraerse e imaginar lo que sería el país en dicha situación. Larrañaga también debería jugar un papel, para atraer la atención de los miles de uruguayos que los votaron en junio. Para lograr esa operación se requiere experticia, claridad conceptual y sobre todo, un buen manejo de las oportunidades que día a día los medios de comunicación brindan. Son muchos cambios para tan corto tiempo, pero entiendo que a esta altura, Lacalle no tiene otra forma de cambiar el rumbo del viento.

No creo que sea una buena idea atacar a Mujica poniendo el énfasis en su pasado tupamaro, porque éste volverá a la carga con el tema de la corrupción, como ya lo ha hecho, provocando una retroalimentación que atentará contra el clima de la campaña. Ese tipo de intercambios generan consecuencias no previstas. Y en el balance de una campaña negativa, Mujica podrá siempre decir que pasó más de una década encerrado en un aljibe, y a Lacalle le costará mucho reconocer que varios de sus más cercanos colaboradores terminaron procesados y presos por la justicia democrática. En fin, por este camino sí se va directo al infierno, porque seguramente no traería grandes cambios, aunque sí un deterioro notorio en las relaciones interpersonales del elenco político.

Por tanto, el estado general de la elección muestra que Mujica es el candidato favorito para ganar la elección. El Frente Amplio tiene grandes chances de renovar su mayoría legislativa en octubre y no es seguro que se deba recurrir a una segunda vuelta para definir la elección presidencial. El Partido Nacional está en problemas y su candidato deberá modificar la estrategia si quiere mantener la chance de convertirse en presidente en el mes de noviembre. Las próximas semanas serán intensas. Estaremos atentos.

La banda ancha

Por Eleuterio Fernández Huidobro.
A quienes peinamos canas y encima recibimos una educación principalmente humanística nos cuesta entender un teléfono móvil, un SMS, o cualquier otra cosa por el estilo. A lo mejor lo usamos. Pero sin intentar averiguar cómo funciona.
En los cursos para cabo del Ejército, los soldados aspirantes quedaban trancados en la raíz cuadrada.
En cierto cuartel descubrieron que los rehenes sabíamos “sacarla”. De inmediato organizaron un clandestino “centro de enseñanza privada ” (tipo ORT), dedicado a ese algoritmo. En realidad, al repaso de lo que casi en vano habían tratado de aprender.
Por ser una “escuela privada”, nuestros emolumentos por la docencia fueron siempre suculentos (teníamos un hambre bárbara): dos “marrocos” (panes chicos), un huevo duro, y hasta cierta memorable vez, chorizos cocidos con “zum” en sendos cascos de acero (“para lo único que sirven”, alegaban).
Uno de esos días, cierto soldado presenciaba las trabajosas “clases” y, ante tamaña dificultad que le pareció absolutamente ociosa, aseveró que no tenía “goyete” tomarse tanto trabajo cuando en la calculadora más ordinaria bastaba apretar un botón para saber la raíz cuadrada de cualquier cosa.
Lo que por esa época nosotros no conocíamos, y nos deslumbraba, eran esas calculadoras silenciosas que andaban sin necesidad de la palanca que durante añares (antes de caer por esos antros), tenían las que usábamos en el Banco Popular. Y las que no tenían palanca, iban enchufadas pero también hacían ruido.
Nos dejó pensando, y mucho, aquel soldado.
Hoy día todos usamos banda ancha sin saber su “algoritmo”: es algo que se produce cuando apretamos algún botón. Nos han dicho que ella es la más veloz conexión posible a Internet y que se parece a una autopista comparada con un sendero. Sin embargo, nuestros niños ya saben, y muy bien, qué cosa es, concretamente el ancho de banda.
El otro día un amigo iba llegando de nochecita y en auto a su casa cuando vio sentaditos en el cordón de la vereda, frente a ella, una cantidad de niños con su correspondiente computadora del Plan Ceibal. Les preguntó qué estaban haciendo y le contestaron haber descubierto que en esa casa había servicio de ADSL y módem inalámbrico sin clave de seguridad, con lo que ellos podían navegar por Internet a mejor velocidad que en sus casas.
¡Los niños de nuestro país, únicos en el mundo provistos universalmente de computadora portátil, ya han descubierto en los barrios qué vecina tiene ADSL accesible desde la vereda. Porque también van descubriendo las casas que tienen clave de seguridad.
No roban nada: se valen de un servicio accesible (gratuitamente).
Ellos ya no necesitan mucha explicación para entender las virtudes de la banda ancha.
Sabiendo esto sería bueno que quienes podamos hacerlo, dejemos accesible para la niñez del barrio nuestros servicios domiciliarios de ADSL. Y muy recomendable que lo más pronto posible también esté disponibles en las plazas públicas, especialmente en las infantiles, y en cualquier otro lugar por el estilo.
Este y otros, son “agregados” y “novedades” tal vez no imaginadas, del maravillosos Plan Ceibal. Algo único en el planeta.
montevideo.com

miércoles 9 de septiembre de 2009

EL DIA QUE SE NOS FUE ARTIGAS

Columnista invitado, Prof. Rubens Rodríguez

Frases, fechas, hechos, protagonizados por José Artigas, siempre encarnan con total vigencia de actualidad la importancia suya en la época de las luchas libertarias, que de una forma u otra, modelaron el nacimiento del incipiente país que se llamaría como el oficial actual, a contrapelo de lo que pensaba el Protector, que no debió congratularse demasiado cuando le anunciaron la fundación de un estado independiente, separado de las Provincias Unidas, de Constitución Unitaria, bandera sin colores federales, lugar de su tierra natal que no aceptó regresar. Pero dejemos conjeturas y evaluaciones, de los silencios y actitudes de José Artigas, para otro momento.
Hoy se debería considerar, como una fecha de un acontecimiento de honda recordación, ya que el martes 5 de setiembre de 1820, Artigas, hostigado y perseguido, pisaba por última vez el suelo de su patria, para adentrarse en tierra paraguaya, buscando un destino aún indescifrable, pero que le sirvieron para transcurrir treinta años gozando de la hospitalidad, de una tierra pródiga en la lujuria natural de su entorno, de esplendorosa vegetación, de la fertilidad de su suelo, de la hospitalidad y cariño de la población aborigen, que conocía y comprendía postulados de la lucha artiguista. El desastre de Tacuarembó, (enero 1820) más la posterior defección de las filas artiguistas de Fructuoso Rivera, marca en cierta medida el principio del fin de la vida pública del caudillo oriental y Protector de los Pueblos Libres. Para los guaraníes, Tacuarembó significó un verdadero genocidio.
Artigas con unos pocos orientales abandona el territorio de la Banda Oriental, ya ocupada totalmente por los portugueses, situación que para algunos sectores, era agradable, creando una situación política para nada irritante. Las aspiraciones de libertad y soberanía, se cambiaban por libertad y seguridad de comerciar libremente.
Al retiro de Artigas derrotado en su suelo natal oriental, le habrán llegado del occidente sones y campanas de triunfo, con la victoria del 1º de febrero, de los ejércitos federales de Ramírez y Estanislao López, con importante presencia guaraní, sobre las fuerzas de Buenos Aires, cuyas autoridades fueron suplantadas, suscribiendo el Pacto del Pilar, que motivaría el enfrentamiento de Artigas con Ramírez, ya que este firmante del Tratado, no se obligaba a sostener la lucha contra los portugueses, ignorando la situación de Corrientes, Misiones y Banda Oriental.
La derrota de Tacuarembó caló hondo en la nación guaraní, que sin recursos, con su territorio devastado y empobrecido por los saqueadores portugueses, con sus hermanos, milicianos, jefes, prisioneros o muertos, poco podían esperar que se aliviara su situación, máxime el acoso que padecía el Protector por los portugueses, en sus permanentes intenciones de traspasar el Uruguay.
Manuel de Sarratea y don “Pancho” Ramírez tienen sus planes y estrategia, para derrotar y alejar definitivamente a José Artigas, de las regiones del Plata, aunque sea con su muerte.. Todo el armamento y apoyo, no será para enfrentar a los portugueses, dueños de la Banda Oriental, ni para ayudar al Protector y Jefe indiscutido de la Liga Federal, José Artigas, que se desangraba con sus aliados guaraníes en batallas y combates, ante el poderoso ejército invasor portugués.
La problemática política-militar se vuelca contra los intereses del accionar de Artigas, cuyo prestigio personal seguía intacto. Ni en su tierra podía sentirse seguro, también estaba trabajando la traición, procurando prestigio personal, con fantasías de conformar nuevas agrupaciones geográficas, de “Provincias del Entre Ríos” con la Banda Oriental y regiones del sur portugués, ideas y maquinaciones de Fructuoso Rivera, que para desarrollar su plan, era menester destruir a José Artigas.
Otras consideraciones llevarían a suponer que el Protector de los Pueblos Libres, habrá sopesado la situación, pocos sus seguidores, presentar lucha sería sacrificar al puñado de guaraníes que aún lo seguían. Las fuerzas enemigas lo estaban acorralando contra el Paraná, con su pequeña división, acompañado de sus fieles oficiales, Andrés Latorre y Matías Abacú, hacen campamento en el cerro de Santa Ana, cercano a Candelaria, suelo y territorio de su patria soñada, a la espera de la respuesta del Supremo, Gaspar Rodríguez de Francia, que le permitiera el ingreso a suelo paraguayo, donde las especulaciones históricas sobre los motivos de Artigas de tal decisión no tienen término, pero siendo unánimes, que no se acercaba al Paraguay para pedir asilo o protección. Es clara la orden que le dice a Latorre, que se quede en la orilla oriental del Paraná a esperarlo, sus ansias serían volver con auxilio y apoyos para continuar la lucha. No pudo ser, se encontraría con una situación política alterada, ni pudo exponer personalmente sus ideas y planes al jefe absoluto de Paraguay, nunca lo recibió ni respondió a sus cartas.
En esa época Artigas tenía 56 años, lo acompañaron dos hombres que marcarán su vida al estar junto al Prócer como asistentes, Ansina (Joaquín Lenzina), de 60 años, payador y poeta, y Montevideo Martínez. Esperaba encontrarse con sectores que dialogaban sobre bases federales pero sus integrantes habían sido denunciados y arrestados, sospechados de estar actuando contra la autoridad de Gaspar Rodríguez de Francia, situación de tensión que indicaría que no era el mejor momento para Artigas, de solicitar permiso para entrar al país, máxime que el artiguismo mantenía interés y entusiasmo entre vastos sectores de la población, lo que sin duda disgustaría al gobernante absoluto del Paraguay. La conspiración para derrocarlo llegó a su conocimiento, tomando medidas drásticas contra los complotados, todos ellos amigos y simpatizantes de Artigas, entre ellos Fulgencio Yegros, lo que no estaría en conocimiento del Jefe Oriental..
En sus cavilaciones tendría la esperanza de convencer al “Supremo Dictador”, de realizar una alianza defensiva-ofensiva, tanto contra los propósitos de “Pancho” Ramírez” y los inevitables futuros ataques de los porteños y portugueses. Quizás ya Artigas vislumbraba los acontecimientos que desatarían la Guerra de la Triple Alianza en 1865, que llenarían de muerte y miseria al pueblo paraguayo.
Antes de cruzar el Paraná, se produce un acto que dignifica su espíritu y de los hombres que acompañaban al Jefe Oriental, cuando decide enviar el dinero que contenía en sus alforjas, para ser entregado a los prisioneros artiguistas que se encontraban en cárceles portuguesas, entre ellos Lavalleja, Andresito, Otorgués, Berdum. La suma era de cuatro mil patacones, que fueron entregadas en las manos de Francisco De los Santos, que se ofreció a llevar, montado en su caballo, el auxilio monetario a sus compatriotas, tarea que cumplió.